A pesar de mucha expectativa, tengo que aceptar: el carnaval en Ouro Fino, provincia de Minas Gerais en Brasil, ya no es lo mismo…
Cinco años sin brincar carnaval son cinco años, por eso la expectativa era demasiado grande. El carnaval en la tierra de mi papá no era para inglés ver, era el mejor de todos! Yo no me acuerdo de dormir en los carnavales, no sobraba tiempo para esas trivialidades...jajajaja!
Cinco años sin brincar carnaval son cinco años, por eso la expectativa era demasiado grande. El carnaval en la tierra de mi papá no era para inglés ver, era el mejor de todos! Yo no me acuerdo de dormir en los carnavales, no sobraba tiempo para esas trivialidades...jajajaja!
Llevé amigos para allá y hasta hoy todos comentan de los carnavales inolvidables que pasamos allá. Pero cinco años son cinco años...
Muchas cosas cambiaron en cinco años. Carnaval para qué, hoy dicen por allá... El club de la ciudad, antes con gente haciendo fila de espera en la puerta para entrar desde las diez de la noche y hoy las taquillas abiertas hasta las cinco de la mañana con una media docena de gatos escaldados en el salón. Las calles, siempre llenas de gente, carros alegóricos y gente exibiendo sus disfrazes brillantes costurados con hasta cinco meses de antecipación, hoy están en la amargura. Se acabó el carnaval de calle en Ouro Fino también! Las noches en que pasábamos tomando y brincando al sonido de mucha samba en los muchos bares de la ciudad, ahora se resumen a un solo bar y la samba ya sona más. En pleno carnaval lo que se escuchaba era reggaeton, puro reggaeton!
Por más que quisiera enseñar a Raul el mejor carnaval de Minas - así era conocido el carnaval de Ouro Fino - no lo pude mostrar. No encontramos carnaval en parte alguna. Había algunos resquicios de carnaval, pero no era lo mismo. No tenía aquella alegria y energía de antes. No había disfraces ni aquella gente reunida en la calle o en el salón del clube a reír, a brincar y a vivir el carnaval. No hubo sopa a las seis de la madrugada para pasar la borrachera del chupe ni baño de cascata. Todo lo que vimos del carnaval en Ouro Fino fue un par de piernas gay bailando en la avenida y un grupo de cinco hombres borrachos vestidos de mujer como mandaba la tradición carnavalesca antes... En la ultima noche de carnaval, tuvimos que contentarnos con los disfraces de un amigo y alguna y muy poca música de carnaval en el Bar Katspero mientras tomábamos unas y otras. Encerrábamos la noche comiendo un super sanduiche y ya estábamos en la cama a las dos de la madrugada.
Donde está el carnaval? Ahora sí me veo como una niña llorona que perdió el juguete más preciado de la infancia...
Donde está el carnaval? Ahora sí me veo como una niña llorona que perdió el juguete más preciado de la infancia...

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