viernes, enero 19

UN DIA DE PERROS


Estábamos muy felices porque hicimos un vuelo rápido, tranquilo y hasta recorremos a los perros con mucha facilidad. El problema empezó a las 10 y algo de la mañana cuando pasamos por Salud Animal de la aduana del aeropuerto… Antes de pasar a la salita del inspector de animales sentí algo. Sentí que no iba ser así de fácil sacar a los perros de allá. Llamen sexto sentido, premonición o cualquier cosa del género.

Nos metimos en la saleta, saludamos al inspector y luego nos dimos cuenta de que el no nos dejaría salir de allá sin los perros. De nervios, Raul salió de la saleta y me quedé allá sentada intentando convencer al inspector de que no me obligara a dejar a los perros. No me sirvió de nada decirle que las embajadas de Panamá tanto en Brasil como en México nos informaron de que una vez probada la buena salud de los animales no sería necesaria la cuarentena. El inspector dijo que las embajadas, autoridades gubernamentales de su país, estaban equivocadas. En ese momento, pedí que me enseñara alguna ley que me comprobara que estaba en lo correcto. Tardó para que encontrasen alguna cosa hasta que me enseñaron una hoja de más de quinientas en un archivo que no decía que era una regla o una ley que los perros deberían quedarse en cuarentena. Usé todos los argumentos posibles, hasta le comenté que si nuestros perros se quedaban en el aeropuerto, yo me quedaba con ellos!

Dos horas y media después, a mediados de la una y media de la tarde, apareció un veterinario que me llamó a su saleta. Voy y mientras el me dice que casualmente pasaba por el aeropuerto para sacar dinero, me agarra la emoción porque pienso que Diosito lo había mandado ahí y empiezo a llorar. Para mi frustración, lo desalmado saca a una hoja del cajón y me dice que allá estaba la “ley” que reglamenta la cuarentena para perros extranjeros. Luego se levanta y dice que no trabaja a los domingos! Me sentí impotente y furiosa al mismo tiempo. Ya no me caían las lágrimas de tanta rabia que tenía!

Al salir de las saletas, me encontré a Raul que me abrazó fuertemente y lloró copiosamente!

No hubo de otra, tuvimos que dejar a los perros en las instalaciones del aeropuerto.

Estábamos sin dormir desde la noche anterior, cansados, hambrientos, estresados por el viaje y con todo y eso preocupados con los perros solitos en el aeropuerto. Raul no pudo dormir toda la tarde. A mi, el cansancio me ganó, gracias a Dios!

Después de desembolsar una suma equivalente a otro pasaje aéreo y perder una hora en el aeropuerto, en el día siguiente pude sacar a los perros del aeropuerto y minutos más tarde de las jaulas. De acuerdo con el sitio del Aeropuerto de Tocumen en Panamá no hay que cobrar por la cuarentena, los costos no pasan de veinte dólares. Desde entonces, los perros estaban en “cuarentena domiciliar”, cuarentena esa que si fuera verdadera deberían de revisar a los perros una vez a la semana, pero como solamente les interesaba el dinero…

Me da mucha curiosidad en revisar dicha ley y conocer la obligatoriedad de la cuarentena a perros sanos y bien cuidados como los nuestros. Nos sentimos robados, pero que más podemos hacer?

Si quieres traer su mascota a Panamá, no caiga en el cuento del vicario como nosotros porque si no tienes lana tus perros se quedarán retenidos y posiblemente los van a vender a alguien más.

1 comentario:

Anónimo dijo...

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:)